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Personajes de Mascarade por B. Faidutti

Personajes de Mascarade por B. Faidutti


Artículo extraído del blog de Faidutti

Juegos minimalistas y grandes personajes

Ciudadelas es, de lejos, mi juego más vendido. Cuando tengo que describirlo, siempre empiezo diciendo que las cartas de personaje y el engaño o faroles que se generan alrededor de ellos son el corazón del juego y que todo lo relativo a la construcción de los distritos de cada ciudad y la obtención de monedas son un MacGuffin (NdT: elemento desuspense que hace que los personajes avancen en la trama, pero que no tiene mayor relevancia en la trama en sí). Pero las cartas de personaje, sin embargo, son algo más que una carta de acción  – es una carta de acción con un nombre de personaje simpático con un rol determinado, que de no existir haría algunos juegos más fríos, planos, demasiado alemanes. Las cartas de personaje son uno de mis trucos favoritos, truco que he utilizado en diversos juegos, como Ciudadelas, Castle, Fist of Dragonstones, Mission: Red Planet, Lost Temple y, una vez más, en Mascarade. Hay catorce cartas de personaje en Mascarade. El Rey, la Reina o la Bruja son personajes clásicos de los cuentos de hadas y de los juegos de mesa, los Campesinos, el Bufón o el Inquisidor son un poco más originales, pero realmente no hay nada nuevo en la configuración del juego. Algunos testers señalaron acertadamente que el tema mafioso podría haber funcionado bien, sobre todo teniendo en cuenta que el objetivo del juego era sólo ganar dinero. Sin embargo, el Medievo, especialmente si está aderezado con un poco de fantasía, me resulta más estimulante y hace más fácil para mí crear nuevos personajes con especiales (y a veces delirantes) habilidades.

Una carta de personaje por jugador y... prácticamente nada más.

Mascarade se juega con una sola carta de personaje por jugador, incluso cuando a veces dicho jugador pueda cambiar (o amagar el cambio) su personaje con el de otro jugador, pero no es un clon más de los Hombres Lobo de Castronegro. Es un juego de cartas medieval-fantástico, minimalista y de bluffing, del estilo del  Ciudadelas.

Mascarade puede recordar a algunos títulos más antiguos – Hoax, Oriente – y a otros más recientes – Love Letter, Coup y Coucil of Verona, que verá la luz en breve. En todos estos juegos, cada jugador tiene una o dos cartas en la mano y trata de adivinar las de sus oponentes – Mascarade es el único en el que a menudo uno debe adivinar además su propia carta de personaje. Con la única y notable excepción de Hoax, publicado hace más de veinte años, y de Oriente, que ya tiene más de diez años, el resto de estos juegos han sido diseñados y publicados más o menos al mismo tiempo en estos últimos meses, supongo que la idea estaba en el aire.

Cuantos más personajes, mejor

La versión publicada del juego tiene 14 cartas de personaje, pero las primeras versiones tenían sólo seis – el Rey, la Reina, el Espía, el Ladrón, el Obispo y el Juez. También hubo algunas cartas de peón, sin capacidad específica, para jugar con siete o más jugadores. La primera carta adicional fue la Bruja, que surgió de una idea de Bruno Cathala en el festival de Cannes 2012.

Después firmé el acuerdo de publicación con Repos Prod. Tras  jugar muchas partidas, decidieron que se necesitaban doce personajes diferentes, para hacer la experiencia de juego más rica y variada, especialmente con muchos jugadores. Pasamos meses intercambiando correos electrónicos con nuevas ideas de personajes, la mitad de las cuales fueron abandonadas por ser demasiado complejas o desequilibrantes. Terminamos con doce personajes válidos, pero como además hay dos Campesinos, el juego admite trece jugadores. El Maldito y el Usurpador, que son un poco más complejos y solamente aptos para jugadores experimentados, se han mantenido como posibles goodies, o para ser añadidos en una futura expansión. Si el juego se vende bien, y creo que lo hará, todas las demás ideas serán bienvenidas.

¿Un juego liberal?

Siempre he sido un firme defensor de la idea de que los juegos son y deben mantenerse autónomos. Los juegos no han sido diseñados para enseñar nada, ni para transmitir ningún mensaje (cuando esto es así, el resultado suele ser generalmente un mal juego). Esto no me impide hacer algunas referencias literarias o políticas en mis juegos, ya sea como guiño o como broma. La mayoría de los jugadores ni siquiera lo notan, ni lo necesitan, para divertirse con el juego.

Así que, en cierto modo, Mascarade no es sólo un juego de engaño, es también un juego revolucionario, feminista y anticlerical.

Es un juego revolucionario por los dos campesinos, directamente inspirados en los dos campesinos de la serie de TV francesa Kaamelott. En esta inteligente y divertida parodia del mito artúrico, los dos granjeros siempre están dispuestos a iniciar una revuelta contra el rey Arturo. De hecho puedes ver que los personajes que aparecen en las cartas están bien armados. ¿Transformarán las hojas de espada en rejas de arado o utilizarán los arados como espadas? En las pruebas del juego, cada vez que un jugador revelaba al segundo campesino, siempre gritaba "¡revuelta!".

Es juego de feminista, por las habilidades del rey y de la Reina. La reina hace el mismo trabajo que el Rey, pero sólo gana un tercio menos. El verdadero problema en la actualidad  (al menos en Francia),  no es que las mujeres cobran menos que los hombres por el mismo trabajo, ya que la ley es muy estricta sobre esto. Sin embargo,  hay mujeres peor pagadas que hombres con la misma cualificación. Aunque este tema es algo demasiado complejo como para explicarlo en un minuto, y por supuesto no lo suficientemente divertido como para implementarlo en un juego (al menos en éste).

Es un juego anticlerical (una obsesión personal mía), porque el Obispo es básicamente un ladrón y no un protector como ocurría en Ciudadelas. Algunos objetarían que la  iglesia en realidad roba más a los pobres que a los ricos, pero que el Obispo robara al rico era mejor para el equilibrio del juego. Mascarade – como muchos otros juegos – está mejor equilibrado que el mundo real. El Inquisidor tampoco ofrece una Buena imagen.

Una vez más, las mujeres y los juegos

El año pasado, mis artículos sobre la imagen de la mujer en los juegos de mesa generaron llamaron algo la atención y generaron muchas reacciones. Estaba ocupado en el diseño de Mascarade en aquel momento, de hecho ya había hecho algunas observaciones sobre él. Hay cinco mujeres entre los catorce personajes, 36% del total, lo que no está nada mal para un juego medieval fantástico en el que varios personajes (Rey, Obispo, Inquisidor, Juez y Bufón) tenían que ser del género masculino. Una cantidad menor de personajes debían ser mujeres (Reina, Bruja y Viuda). Estuvimos pensando en hacer un Campesino y una Campesina, pero esto habría debilitado la conexión Kaamelott. Respecto al Espía y el ladrón no sabíamos qué género asignarles, por lo que finalmente, si no lo recuerdo mal, dejamos que el ilustrador tomara esa decisión. Jeremy Masson hizo un gran trabajo realizando espléndidas y típicamente fantásticas ilustraciones con cierta sutileza, evitando los habituales estereotipos sexuales. Nada de cortesanas semidesnudas, ni de guerreras con un bikini de cota de malla.

¿Significa esto que el autor, el editor y el ilustrador lograron ponerse de acuerdo? Pues más o menos sí, pero la cuestión fue tenido en cuenta y discutido, lo que también supuso un problema en sí. De haber omitido de manera consciente el problema del equilibrio de géneros, el resultado podría haber sido como la primera edición del Ciudadelas, con sólo personajes masculinos, aunque puede que no.

Entonces, ¿qué hacen esos personajes?

Todas estas divagaciones acerca del diseño del juego y de política no dicen mucho sobre a qué se parece realmente Mascarade. ¿Cuál es el verdadero sistema del juego? ¿Cuáles son las sensaciones de juego? Mascarade es una mezcla entre el Ciudadelas, por las cartas de personaje, y el trile, por la manera de manejar las cartas. Cada jugador comienza la partida con una carta de personaje y 6 monedas de oro, y el ganador será el primero en conseguir 13 monedas. Algunos personajes, como el Rey o la Reina, te hacen ganar dinero de la banca. Otros, como la Bruja o el Obispo, hacen que el dinero pase de las manos de un jugador a las de otro. Otros tienen habilidades más sutiles, como el Tahúr o el Inquisidor.

En su turno, un jugador puede hacer una de estas tres acciones: puede cambiar, sin mirarlas, su carta con la de otro jugador... o amagar el cambio de cartas; también (si está muy perdido) puede mirar su propia carta. Por último pero no menos importante, puede anunciar su personaje, con la intención de utilizar la habilidad del mismo,  aunque corre el riesgo de que el resto de los jugadores crean que es un farol y anuncien que ellos también son dicho personaje.  Mascarade es un juego en que los jugadores deben estar atentos a lo que sucede sobre la mesa,  intentar adivinar lo que está sucediendo debajo de la misma, y arriesgarse a lanzar faroles en el momento oportuno. Es un juego de engaño en que uno no sólo no puede confiar en sus oponentes, sino que tampoco puede fiarse de uno mismo. Además la cantidad y variedad de personajes permiten combos interesantes y sesiones de juego muy diferentes.

Cuando diseñé Mascarade, intenté que los jugadores no se escondieran tras las reglas o las cartas.  Quería que en Mascarade, al igual que ocurre en el Ciudadelas o en el Póker, cada uno jugara más con los demás jugadores que con las cartas. Y creo que lo he conseguido.