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Con-cen-tra-ci-ó

Con-cen-tra-ci-ó

Para estrenar esta nueva sección de la web, en la que recogeremos todos los artículos publicados sobre nuestros juegos, hemos escogido este artículo de Oriol Ripoll, especialista en juegos y del que os recomendamos que visitéis su página web y su blog, en los que encontrareis interesantes artículos, como los que escribió en su día para el suplemento semanal Estilos de vida, referentes a Mr. Jack y Mixmo.

 

Este artículo ha sido traducido (con más valor que conocimiento) del catalán. Si quieres leerlo en su idioma original, haz click aquí.

 

 

El otro día me llamaron del diario El País para preguntarme sobre una propuesta de ley que quiere regular la implantación del juego "no sexista" en los centros educativos. Más allá de la respuesta (mientras miraba el caos de la habitación de mi hijo Francesc y el orden de la de Mercè), me parece interesante que especifiquemos los objetivos que queremos transmitir con el juego que explicamos mientras hacemos de educadores en contraposición de la libertad de elección en el juego libre.

 
Por suerte, hay juegos que casan perfectamente con estos objetivos independientemente de si están propuestos por alguien ajeno o por nosotros mismos. Los dos juegos que  voy a explicar hoy (ambos comerciales, pero os daré alguna versión casera), nos sirven para trabajar la concentración de forma divertida (tanto que si se usan en un ambiente "educativo" quizá le acaben diciendo aquello que da tanta rabia de: "¿qué, hoy no trabajamos?").

 
El primero es Dobble, un juego de cartas redondas dentro de una cajita metálica muy fácil de transportar. Cada carta tiene ocho símbolos y una propiedad mágica: siempre hay un símbolo (y sólo uno) en común entre dos cartas cualquiera. Con Dobble se presentan cinco juegos diferentes, siempre con un denominador común: hay que encontrar el símbolo repetido entre dos cartas. La mecánica de cada uno de los juegos es muy sencilla y el resultado, trepidante. ¿Lo mejor? veréis como los jugadores están totalmente concentrados mirando fijamente las cartas, inventándose palabras para denominar la imagen que no saben cómo se llama, y riendo un buen rato. Y para los que no desee la versión de competición, puede jugar a encontrar tranquilamente las imágenes repetidas.

 
El segundo es Jungle Speed, un clásico para todos los públicos (recomendado a partir de unos 8 años). Se juega con un mazo de cartas especiales que tienen unas imágenes muy parecidas. Todos los jugadores tienen un montón de cartas delante y en el centro hay un pequeño tótem de madera. Por turnos cada uno gira una carta, y si en algún momento hay dos cartas iguales, los dos propietarios de estas cartas han de lanzarse sobre el tótem para cogerlo. Hay algunas cartas con poderes especiales (una, por ejemplo, hace que no haya que fijarse en la forma de la figura sino en el color).


Este último juego es una versión del tradicional "juego del encendedor" que se juega con una baraja de cartas normal y corriente. Puede encontrar sus reglas en este artículo.


Lo comentaba al principio: lo importante es saber qué quieres trabajar. Con estos dos juegos, lo quieras o no, los jugadores están ejercitando la concentración. Si no, cuando los probéis, ya me contaréis.

 


Este último juego es una versión del tradicional "juego del encendedor" que se juega con una baraja de cartas normal y corriente. Puede encontrar sus reglas en este artículo.


Lo comentaba al principio: lo importante es saber qué quieres trabajar. Con estos dos juegos, lo quieras o no, los jugadores están ejercitando la concentración. Si no, cuando los probéis, ya me contaréis.